La moda ‘bootleg’: entre la parodia y la infracción de marca

Comparte

La llamada moda bootleg, que empezó como una moda callejera basada en reproducir o modificar irónicamente logotipos y tipografías, se ha convertido en un fenómeno global y en un asunto recurrente para las grandes empresas de moda. A diferencia de la falsificación tradicional, que busca engañar al consumidor replicando un producto original, la moda bootleg se sitúa en una zona gris entre la parodia y la infracción. Si bien para muchos diseñadores constituye una forma de expresión, para los expertos legales estas prácticas suponen un riesgo real al explotar sin autorización signos protegidos que representan una parte esencial del valor de las empresas.

Aunque el bootleg no pretenda hacerse pasar por el original (matiz importante, ya que lo distingue de la falsificación), su impacto legal en las empresas propietarias de dichas marcas sigue siendo significativo. Entre las implicaciones más relevantes, se encuentra la posibilidad de infringir simultáneamente los derechos de marca, diseño y autor. La clave jurídica no radica tanto en el riesgo de confusión, sino en la explotación indebida de la reputación ajena y la dilución de la marca. Lo anterior adquiere mayor relevancia en el sector del lujo, donde la exclusividad es el activo más valioso de dichas empresas, motivo por el cual las modificaciones no autorizadas pueden erosionar la marca y comprometer la percepción de calidad.

Ante la dificultad de contener esta nueva vertiente creativa, la estrategia de las grandes marcas está evolucionando hacia la colaboración. En este sentido, están optando por formalizar acuerdos de licencia con los creadores de estas reinterpretaciones, que les permiten mantener el control sobre el uso de sus signos distintivos, asegurar los estándares de calidad y limitar el volumen de ventas para no diluir su exclusividad, transformando así una potencial amenaza legal en una oportunidad de negocio.

Leer más

Posts relacionados que podrían interesarte

6, septiembre 2023

X, conocida anteriormente como Twitter, pretende recabar datos biométricos y el historial de empleo de sus usuarios

30, agosto 2022

Las agencias de protección de datos europeas no se ponen de acuerdo sobre las transferencias de datos a Estados Unidos

15, febrero 2023

Burberry no logra la protección de su icónico estampado como NFT

4, julio 2019

Un juzgado de Valencia reconoce la relación laboral de 97 ‘riders’ con Deliveroo.

20, abril 2022

Elon Musk publica su intención de comprar el 100% de Twitter, y la red social responde

18, enero 2023

Posible responsabilidad de Amazon por la venta de falsificaciones en su marketplace