Nuevo estándar ISO 24495: ¿qué es el “lenguaje claro” y por qué es importante?

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El pasado 20 de junio, la International Organization for Standardization aprobó, por fin, su esperado estándar sobre lenguaje claro (ISO 24495-1:2023).

Este nuevo estándar reúne una serie de principios y directrices generales sobre lenguaje claro que pueden ser aplicados por los profesionales de cualquier sector. Aunque el estándar se centra en la generación de documentos, la propia ISO espera que su contenido pueda servir de referencia a los creadores de comunicaciones en otros formatos (vídeos, podcasts, etc.).

Pero ¿qué es el lenguaje claro y por qué es importante?

De acuerdo con la International Plain Language Federation, un comunicado (es decir, un informe, un contrato, una nota de prensa, una noticia, etc.) está escrito en lenguaje claro si su redacción, su estructura y su diseño son tan transparentes que los lectores a los que se dirige pueden:

1. encontrar lo que necesitan,

2. entender lo que encuentran y

3. usar esa información.

Así, el lenguaje claro contribuye a la efectividad de un comunicado.

En el caso del sector legal, el lenguaje claro aspira a cumplir una misión aún más ambiciosa: garantizar la accesibilidad del derecho y de la justicia. Disponer de leyes, sentencias y contratos comprensibles debería ser un derecho de todos los ciudadanos.

Uno de los ámbitos en los que más se evidencia la importancia de utilizar el lenguaje claro es el de las relaciones entre empresas y consumidores. Hoy en día, la transparencia, la claridad, la concreción, la sencillez y la legibilidad de la información que se facilita a los consumidores son una exigencia común en la normativa. Incumplir estos requisitos puede derivar en la declaración de nulidad de ciertas cláusulas y en la obligación de hacer frente a cuantiosas indemnizaciones y sanciones. Ello hace que, para las empresas, utilizar el lenguaje claro ya no sea una opción, sino una necesidad.

En este contexto, el nuevo estándar ISO se presenta como un instrumento que puede facilitar a las empresas el cumplimiento de sus obligaciones legales. Entre las recomendaciones básicas de este estándar se encuentra la de poner al lector en el centro, considerando aspectos como su nivel de conocimiento y alfabetización.

Aunque, por el momento, las recomendaciones recogidas en la ISO no se dirigen a una industria en concreto, sus directrices tienen una clara y directa traslación al sector legal. A modo de ejemplo, el nivel de conocimiento y alfabetización es un criterio que guarda grandes similitudes con algunos de los factores que nuestros tribunales han valorado a la hora de decidir sobre la nulidad de ciertas cláusulas bancarias.

Antes de despedir este artículo, es importante hacer hincapié en dos ideas:

–  Como se señalaba más arriba, el lenguaje claro no se enfoca únicamente en la redacción de un documento, sino también en su estructura y en su diseño. Por ello, es fundamental que a la hora de aplicar el lenguaje claro a documentos legales se construyan equipos multidisciplinares compuestos por profesionales del derecho, diseñadores gráficos, tecnólogos y expertos en UX que conozcan los principios y las técnicas del Legal Design.

–  El lenguaje claro es una oportunidad. Más allá de facilitar el cumplimiento normativo, el lenguaje claro incrementa la confianza de los clientes, agiliza las negociaciones, disminuye la incertidumbre y reduce las posibilidades de conflicto (tanto en las relaciones entre empresas como en las relaciones entre empresas y consumidores). Aquellas empresas que comprendan el potencial del lenguaje claro disfrutarán de una valiosa ventaja competitiva.

Marina Manzanares Sanz, Head of IP/IT & Commercial Law, Legal Army

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