A inicios de semana, la Administración Trump presentó su ambicioso National AI Legislative Framework. El documento fija las bases de una futura regulación federal de la inteligencia artificial y fue dirigido al Congreso con el objetivo de establecer un marco homogéneo que sustituya la actual fragmentación normativa estatal.
Aunque no es vinculante, el documento define una estrategia jurídica clara ganar la carrera de la IA, mencionando cuestiones trascendentales como la tecnología, la competitividad económica o la seguridad nacional.
En esencia, el National AI Legislative Framework articula seis prioridades con implicaciones jurídicas concretas:
- Protección de menores y control parental: el objetivo es reforzar herramientas de supervisión y obligaciones de diseño en plataformas accesibles a niños.
- Seguridad y fraude: se pretende ampliar capacidades federales frente a estafas y riesgos para la seguridad nacional derivados de la IA
- Propiedad intelectual: debido a los recientes problemas y quejas de titulares de derechos sobre el uso de sus obras en el proceso de entrenamiento de modelos de IA, se busca un equilibrio entre protección de creadores y uso de contenidos para entrenamiento de modelos por medio de la excepción del fair use.
- Libertad de expresión: énfasis explícito en evitar que la IA facilite censura o control ideológico.
- Infraestructura y energía: el objetivo es promover centros de datos con generación energética propia y evitar trasladar los costes energéticos a los ciudadanos. Para ello, propone medidas para reforzar la autonomía energética de infraestructuras críticas y para proteger a los consumidores.
- Empleo y formación: impulso de políticas de empleo para una economía sustentada por herramientas de IA.
Asimismo, el National AI Legislative Framework se muestra especialmente incisivo respecto a la protección de la libertad de expresión. En este sentido, se plantea limitar cualquier uso de la IA como herramienta de censura, lo que puede impactar directamente en casos de uso tan comunes en nuestro día a día como la moderación de contenidos de redes sociales.
El marco, pese a que carece de efectos directos y requiere de desarrollo legislativo, ya deja claro cual es el modelo por el que está apostando EEUU: un modelo híbrido con baja carga regulatoria en lo económico y alta intervención estratégica en términos de soberanía tecnológica, discurso público y seguridad nacional.
Este planteamiento se aleja de la regulación europea, centrado en la protección ex ante de los derechos fundamentales de los ciudadanos y la seguridad de los productos comercializados en la UE, y se orienta hacia una regulación más flexible que reduce barreras de entrada y favorece el desarrollo y comercialización ágil de sistemas de IA.