El Comité Europeo de Protección de Datos (EDPB) y el Supervisor Europeo (EDPS), en su dictamen conjunto adoptado el 20 de enero de 2026 (Joint Opinion 1/2026), analizan la iniciativa lanzada por la Comisión Europea el pasado noviembre, conocida como «Digital Omnibus on AI». Esta propuesta busca simplificar la implementación del AI Act, el nuevo reglamento europeo de inteligencia artificial, con el objetivo expreso de agilizar su puesta en marcha y reducir cargas administrativas.
Para ambos organismos resulta evidente que la velocidad de la innovación no justifica poner en riesgo las garantías ciudadanas. En esta línea, si bien respaldan la iniciativa para agilizar los procesos, insisten en que la modificación normativa está obligada a preservar inalterado el estándar de seguridad jurídica diseñado en el AI Act. Entre las recomendaciones y aportaciones del EDPB y del EDPS, cabe destacar:
- Tratamiento de datos sensibles: deben existir límites estrictos y justificación sólida si se van a procesar datos especialmente delicados (por ejemplo, salud, origen étnico o biometría) para detectar sesgo.
- Registro de sistemas: insisten en mantener la obligación de registrar los sistemas de IA que aparecen en el listado oficial de alto riesgo, aunque el proveedor considere que su sistema no lo es para asegurar la responsabilidad, trazabilidad y confianza.
- Supervisión y cooperación clara y sin solapamientos: con la creación del AI Office y distintos niveles de supervisión, es esencial definir quién hace qué, evitar vacíos y asegurar cooperación fluida entre autoridades.
- Sandboxes: son una herramienta poderosa para impulsar la innovación, pero solo funcionan si incluyen supervisión experta, reglas claras y garantías sólidas de que los derechos fundamentales de las personas no quedan en segundo plano durante la fase de pruebas.
- Formación obligatoria en IA para quienes trabajan con ella: no basta con fomentar la alfabetización en IA resulta imprescindible que quienes desarrollan o utilizan estas herramientas tengan formación suficiente para comprender riesgos y actuar de forma segura, ética y respetuosa con los derechos fundamentales.
- Cautela con los retrasos en la aplicación del AI Act: posponer obligaciones críticas puede dejar desprotegidos los derechos fundamentales de los ciudadanos durante demasiado tiempo.
En definitiva, ambos organismos dejan claro que la innovación es bienvenida, pero debe avanzar sin erosionar los principios básicos del derecho europeo. La seguridad jurídica, la rendición de cuentas y, sobre todo, la protección efectiva de los derechos fundamentales son líneas rojas que Europa no debería cruzar en nombre de la simplificación.