Conductores de Uber quieren obtener acceso a los algoritmos de la compañía.

Comparte

Dos conductores del Reino Unido han lanzado una solicitud a Uber para acceder a la gran cantidad de datos que la compañía de carsharing recopila sobre ellos y cómo se utilizan para ejercer el control de su gestión, incluso a través de la toma de decisiones automatizada que da forma invisible a sus trabajos.

El abogado de los dos conductores alega que Uber utiliza etiquetas en los perfiles de los conductores tales como “comportamiento inapropiado” o una etiqueta “policial”. Asimismo, se crean etiquetas con respecto a la llegada tardía de los conductores, y el “profesionalismo” de los propios conductores cuando cancelan un servicio. Los conductores se quejan de que no se les proporcionaron estos datos o mayor información sobre la lógica aplicada que utiliza el algoritmo. Quieren saber cómo les afecta este tratamiento, así como la puntuación que se les aplica.

Según el RGPD, ambos trabajadores desean acceder a los datos de la creación de sus perfiles, que incluyen evaluaciones sobre la confianza, comportamiento, ubicación o movimientos de estos conductores.

Esta solicitud de acceso llega en una semana decisiva para el modelo de negocio de Uber en el Reino Unido, ya que el martes comenzó el juicio ante la Corte Suprema sobre el caso de dos ex conductores que demandaron a la compañía al haber sido tratados como personal laboral en vez de autónomos.

Leer más

Posts relacionados que podrían interesarte

9, mayo 2024

​​El derecho a la desconexión digital y protección de datos como obligación de la empresa

26, mayo 2022

La Comisión Europea publica un documento de preguntas y respuestas relacionadas con las nuevas Cláusulas Contractuales Tipo

4, diciembre 2025

Reforma histórica: reconocimiento de los criptoactivos como propiedad en Reino Unido

12, junio 2025

Reino Unido anuncia aplazamiento de su marco regulatorio IA

4, septiembre 2025

EL TGUE sostiene la legalidad del Data Privacy Framework

24, noviembre 2021

Dr. Martens gana la guerra a la empresa española Inditex, que no podrá comercializar unas botas determinadas en Estados Unidos