ChatGPT Ads ha llegado a España. La expansión del sistema publicitario de OpenAI a 31 mercados europeos abre un nuevo canal para que las marcas aparezcan mientras los usuarios exploran opciones, comparan alternativas y toman decisiones.

Pero la novedad no consiste únicamente en insertar anuncios dentro de una herramienta de inteligencia artificial. La publicidad entra ahora en un entorno conversacional en el que las personas pueden explicar con bastante detalle qué buscan, qué necesitan, qué les preocupa y qué condicionantes influyen en su decisión.

Esta diferencia convierte la llegada de la publicidad en ChatGPT en algo más que una noticia de marketing. También abre preguntas relevantes sobre privacidad, transparencia, perfilado, protección de menores, propiedad intelectual, contratos tecnológicos y responsabilidad frente al consumidor.

Para las empresas que quieran probar este nuevo canal, llegar pronto puede representar una oportunidad. Sin embargo, hacerlo sin entender cómo funciona la arquitectura publicitaria y qué responsabilidades asume cada participante puede generar riesgos innecesarios.

¿Cómo funcionará ChatGPT Ads en España?

Según la información publicada por OpenAI, los anuncios se mostrarán inicialmente a usuarios de los planes Free y Go. Las suscripciones Plus, Pro y Enterprise permanecerán sin publicidad.

OpenAI señala que los anuncios estarán claramente identificados, aparecerán separados de las respuestas y no influirán en el contenido que genera ChatGPT. La compañía también afirma que no vende los datos de sus usuarios y que los anunciantes no tendrán acceso a las conversaciones.

Al mismo tiempo, la plataforma publicitaria incorpora herramientas habituales en el ecosistema adtech, como audiencias personalizadas, segmentación geográfica, optimización de conversiones, OpenAI Pixel, una API de conversiones e integraciones con proveedores externos de medición.

Por tanto, el análisis jurídico no debe limitarse al anuncio que ve el usuario. También debe abarcar el recorrido completo de los datos: desde la creación de la audiencia hasta la atribución de una conversión.

¿Por qué la publicidad conversacional es diferente?

En un buscador, una persona suele expresar su intención mediante unas pocas palabras. En una conversación con una IA puede explicar el objetivo que quiere alcanzar, las alternativas que está valorando, su presupuesto, sus preferencias o las limitaciones que condicionan su decisión.

Ese contexto puede hacer que la publicidad resulte más relevante, pero también puede revelar o permitir inferir información sobre el usuario. Y no toda la información que aparece en una conversación tiene la misma sensibilidad jurídica.

Una consulta sobre unas vacaciones no plantea necesariamente los mismos riesgos que una conversación relacionada con salud, situación económica, orientación sexual, ideología, creencias religiosas o salud mental.

OpenAI ha anunciado medidas específicas para evitar anuncios relacionados con determinadas materias sensibles y para no mostrar publicidad a menores. Aun así, la llegada del modelo a Europa obliga a observar cómo se implementan en la práctica la personalización, las exclusiones, la información al usuario y los mecanismos de control.

Seis cuestiones legales que las empresas deberían revisar

1. Transparencia: que parezca un anuncio no siempre es suficiente

La separación visual entre la respuesta de la IA y el contenido patrocinado es una garantía esencial. El usuario debe poder distinguir con facilidad qué contenido es una respuesta del sistema y cuál responde a un interés comercial.

La Digital Services Act refuerza la transparencia de la publicidad en las plataformas digitales. Entre otras cuestiones, exige que los anuncios puedan identificarse claramente y que el usuario disponga de información sobre quién los promueve y por qué los está viendo.

La aplicación concreta de cada obligación dependerá de la calificación del servicio, del diseño de la campaña y del papel que desempeñe cada participante. No obstante, para las marcas existe una recomendación clara: no confiar únicamente en la configuración técnica de la plataforma. La creatividad, la landing page, la identidad del anunciante y la finalidad comercial también deben resultar transparentes.

2. RGPD, personalización y creación de audiencias

El hecho de que los anunciantes no reciban las conversaciones no significa que toda la actividad publicitaria quede fuera del RGPD.

Una campaña puede incorporar listas de clientes, audiencias personalizadas, datos recogidos en la web del anunciante, identificadores, eventos de conversión o información enviada mediante píxeles y APIs. Cada uno de estos flujos debe analizarse atendiendo a su finalidad, base jurídica, necesidad, proporcionalidad y plazo de conservación.

También será necesario determinar qué posición ocupa cada entidad: responsable, corresponsable, encargado del tratamiento o tercero independiente. Esta clasificación no debería deducirse únicamente del nombre que el proveedor asigne al servicio, sino de las decisiones que cada parte adopta realmente sobre los datos.

Las empresas deberían incluir este canal dentro de su sistema de cumplimiento en privacidad, actualizar cuando sea necesario su documentación y revisar si los nuevos tratamientos afectan al registro de actividades, a la información facilitada a los usuarios o a sus mecanismos de consentimiento.

3. Datos sensibles y protección de menores

La normativa europea prohíbe en las plataformas online la publicidad segmentada basada en perfilado que utilice categorías especiales de datos personales. También establece una protección reforzada para los menores y prohíbe dirigirles publicidad basada en perfilado cuando la plataforma conoce con una certeza razonable que el usuario es menor.

En un entorno conversacional, el reto no consiste solo en comprobar los datos que el usuario ha facilitado expresamente. También debe evitarse que el sistema construya o utilice inferencias que produzcan un resultado equivalente.

Para una marca, esto implica revisar la definición de sus audiencias, las exclusiones, los criterios de optimización y las categorías de productos o servicios anunciados. En sectores como salud, finanzas, juego, educación o servicios dirigidos a colectivos vulnerables, el nivel de diligencia debe ser especialmente elevado.

4. Publicidad engañosa y responsabilidad frente al consumidor

Un anuncio dentro de ChatGPT sigue siendo publicidad. Por tanto, las afirmaciones sobre precios, prestaciones, resultados, comparativas, disponibilidad o sostenibilidad deben ser veraces, comprobables y presentarse de forma que no induzcan a error.

La proximidad entre una respuesta informativa y una propuesta comercial puede aumentar la confianza que el usuario deposita en el anuncio. Precisamente por eso, la separación entre contenido orgánico y patrocinado debe ser clara y la marca debe extremar la revisión de sus mensajes.

También conviene analizar la coherencia entre el anuncio y la página de destino. Un mensaje transparente en la plataforma puede terminar generando un problema si la landing utiliza patrones oscuros, omite condiciones relevantes o presenta una oferta distinta de la anunciada.

5. Contratos con agencias y proveedores tecnológicos

La cadena publicitaria puede involucrar al anunciante, su agencia, OpenAI, socios tecnológicos, herramientas de analítica y proveedores de atribución. Antes de activar una campaña, es importante delimitar contractualmente las funciones y responsabilidades de cada participante.

Entre otras materias, deberían revisarse:

  • Las instrucciones y limitaciones sobre el uso de los datos.
  • Los acuerdos de encargo o corresponsabilidad que resulten necesarios.
  • Las transferencias internacionales y la ubicación de los proveedores.
  • Los plazos de conservación y las medidas de seguridad.
  • Las obligaciones de colaboración ante derechos, incidentes o reclamaciones.
  • La asignación de responsabilidad en caso de bloqueo, retirada o rechazo de una campaña.

Una adecuada contratación tecnológica y comercial permite que la campaña pueda escalar sin convertir cada incidencia en una discusión entre proveedores.

6. Propiedad intelectual y contenidos generados con IA

Las marcas pueden utilizar inteligencia artificial para producir imágenes, vídeos, voces, música o textos publicitarios. Sin embargo, que una herramienta permita generar un contenido no significa automáticamente que la empresa pueda utilizarlo con cualquier finalidad.

Es necesario comprobar las condiciones de la herramienta empleada, la procedencia de los materiales incorporados, los derechos sobre marcas e imágenes de terceros y las garantías ofrecidas por agencias o colaboradores.

También debe valorarse si el contenido puede generar confusión, imitar indebidamente a una persona o marca, o requerir medidas de transparencia conforme al AI Act. No todos los anuncios creados con IA están sometidos automáticamente a las mismas obligaciones, por lo que el análisis debe realizarse caso por caso.

Una estrategia de propiedad intelectual para contenidos digitales debe cubrir tanto los activos propios como el uso legítimo de materiales de terceros.

Checklist antes de lanzar una campaña en ChatGPT Ads

Antes de invertir en publicidad conversacional, una empresa debería poder responder con claridad a las siguientes preguntas:

  • ¿Qué datos propios se van a compartir o activar en la plataforma?
  • ¿Qué información recogerán el píxel, la API de conversiones y los proveedores de medición?
  • ¿Cuál es la base jurídica aplicable a cada tratamiento?
  • ¿Se han definido correctamente las funciones de anunciante, agencia y proveedores?
  • ¿Existen mecanismos para evitar segmentaciones sensibles o dirigidas a menores?
  • ¿El usuario puede identificar con facilidad el carácter publicitario del contenido?
  • ¿Las afirmaciones comerciales pueden demostrarse?
  • ¿La empresa tiene derechos suficientes sobre todos los elementos de la creatividad?
  • ¿La landing page, la política de privacidad y el sistema de consentimiento están actualizados?
  • ¿Se conserva evidencia de las decisiones, revisiones y configuraciones aplicadas?

La oportunidad no está solo en llegar primero

ChatGPT Ads puede convertirse en un canal especialmente valioso porque aparece en un momento en el que el usuario está definiendo una necesidad o tomando una decisión. Para las empresas, esto abre nuevas posibilidades de notoriedad, consideración y conversión.

Pero la ventaja no dependerá únicamente de ser una de las primeras marcas en utilizarlo. También dependerá de construir una experiencia publicitaria que el usuario perciba como relevante, transparente y respetuosa.

En la publicidad conversacional, la confianza no es un elemento accesorio. Forma parte del producto.

¿Cómo puede ayudarte Legal Army?

En Legal Army ayudamos a empresas, departamentos de marketing y equipos de producto a revisar jurídicamente nuevos canales, herramientas y modelos de negocio digitales.

Nuestro acompañamiento puede incluir:

  • Mapeo de flujos de datos y análisis de riesgos de privacidad.
  • Revisión de audiencias personalizadas, píxeles y APIs de conversión.
  • Contratos con agencias, plataformas y proveedores tecnológicos.
  • Validación jurídica de campañas, promociones y mensajes publicitarios.
  • Revisión de derechos de propiedad intelectual sobre creatividades.
  • Análisis de obligaciones derivadas del RGPD, DSA, AI Act y normativa de consumo.
  • Diseño de políticas internas y controles para el uso responsable de IA.

La innovación no debería frenarse por la regulación, pero tampoco debería avanzar sin un mapa. Nuestro trabajo consiste en convertir la complejidad jurídica en decisiones claras, aplicables y alineadas con el negocio.

Si tu empresa está valorando anunciarse en ChatGPT o incorporar nuevas soluciones basadas en inteligencia artificial, podemos ayudarte a revisar la arquitectura legal antes del lanzamiento.

Descubre nuestro servicio de Compliance y Regulación UE o contacta con el equipo de Legal Army.

Preguntas frecuentes sobre ChatGPT Ads

¿Los anunciantes podrán acceder a las conversaciones de ChatGPT?

OpenAI afirma que los anunciantes no tendrán acceso a los chats, al historial de conversaciones, a las memorias ni a los datos personales del usuario. No obstante, cada empresa debe revisar los datos que incorpora por su cuenta a la campaña y los que recoge mediante sus herramientas de medición.

¿El RGPD se aplica a la publicidad en ChatGPT?

Puede resultar aplicable cuando la campaña implica el tratamiento de datos personales, por ejemplo mediante audiencias personalizadas, identificadores, píxeles, APIs de conversión o sistemas de atribución. Las obligaciones concretas dependerán de la finalidad del tratamiento y del papel de cada participante.

¿Se puede utilizar IA para crear los anuncios?

Sí, pero la empresa debe comprobar las condiciones de uso de las herramientas, los derechos sobre los materiales empleados, la veracidad de los mensajes y las posibles obligaciones de transparencia aplicables al contenido generado o manipulado mediante IA.

¿Qué debería revisar una empresa antes de activar una campaña?

Como mínimo, debería revisar los flujos de datos, las bases jurídicas, la creación de audiencias, la protección de menores, los contratos con proveedores, las transferencias internacionales, las creatividades, la landing page y los mecanismos de medición y consentimiento.